El propósito del i'tikaf es reducir al mínimo el trato con el mundo para que la persona se quede a solas consigo misma; reflexionar sobre el fin de su creación y sobre los deberes que carga; velar la Noche del Decreto; y, mediante una adoración y una súplica mayores, esperar el perdón y acercarse a Dios.
En la literatura islámica, el i'tikaf significa «recluirse en una mezquita con la intención de buscar la complacencia de Dios, observando ciertas reglas». Las fuentes del hadiz relatan que, tras la emigración a Medina, el Profeta ﷺ se retiró en i'tikaf durante los últimos diez días de cada Ramadán, y que sus esposas solían observarlo con él. (Muslim, «I'tikaf», 3; Tirmidhi, «Sawm», 80)
Según Aisha (que Dios esté complacido con ella), cuando comenzaban los últimos diez días de Ramadán el Mensajero de Dios ﷺ velaba por la noche, despertaba a su familia para la adoración, se entregaba a ella con más intensidad que en ningún otro momento y recomendaba lo mismo a los musulmanes. (Muslim, «I'tikaf», 7)
Como acto de adoración, el i'tikaf se conoce desde el tiempo de Abraham (2/al-Baqara, 125). Confirmado por el Corán, ocupa un lugar importante en la vida del Profeta ﷺ, de quien se sabe que lo observó cada año en Medina salvo uno. (Tirmidhi, «Sawm», 79)
Conocido incluso por la sociedad mecana preislámica, el i'tikaf adquirió carácter de sunna por la práctica del Profeta ﷺ. Se retiraba en la Mezquita del Profeta —con mayor frecuencia durante los últimos diez días de Ramadán— y pasaba allí todas las horas del día. Se le montaba una tienda dentro de la mezquita con este fin, y se sabe que no salía salvo por necesidad. (Muslim, «I'tikaf», 79; Tirmidhi, «Sawm», 1-6; Abu Dawud, «Sawm», 77-78)
Entrar en i'tikaf es un medio más eficaz de guardar el alma de lo prohibido, y aumenta tanto la oportunidad como la esperanza de velar la Noche del Decreto, esperada dentro de los últimos diez días de Ramadán. Para el musulmán que no encuentra tiempo para sí mismo en la densidad de la vida moderna, el i'tikaf es una apertura poco común: una forma de hacer balance del año transcurrido, de planear el futuro con más fruto y de beber más hondo del clima espiritual de Ramadán.